MÉXICO

México: la Ley de Voluntad Anticipada y la decisión sobre la propia vida (y muerte)

12 Septiembre, 2017

Desde hace cerca de 10 años, la normativa mexicana reglamentó la posibilidad de suscribir un documento para evitar la aplicación de tratamientos paliativos.

La vida y la muerte, dos caras de una misma moneda, se muestran tan inevitables como polémicas en materia jurídica. Y es que su abordaje en los cuerpos legales ha sido y seguirá siendo epicentro de discusiones y contiendas teóricas en torno al inicio de la vida, la protección y demás cuestiones que el derecho supone fundamentales.

Sin embargo, desde un tiempo a esta parte el estudio jurídico de la muerte ha tomado ribetes complejos por el contenido ético y moral que presenta la casuística y claro, también por la intervención que normativamente se ha de legar en profesionales de otros ámbitos, fundamentalmente relacionados con la medicina.

En México, desde 2008 se encuentra vigente la Ley de Voluntad Anticipada.

La normativa establece que toda persona mayor de edad, consciente, libre y psíquicamente apta, tiene derecho a oponerse a la aplicación de tratamientos y procedimientos médicos. Esto significa que cualquier individuo en estas condiciones puede expresar de forma anticipada, su deseo de no recibir determinados tratamientos que prolonguen su vida pero que vayan en detrimento de la calidad de la misma.

El titular puede retractar su voluntad a no recibir tratamiento en cualquier momento, tanto verbalmente (con la debida constancia en la historia clínica) como por escrito. Entonces, surge la pregunta obvia respecto de la operatoria.

¿Cómo se ha de proceder?

La expresión de la voluntad anticipada se realiza por escrito, con la firma del titular y dos testigos, que no pueden ser el médico tratante, sus empleados o funcionarios del centro de salud donde el paciente se atiende. A su vez, el usuario debe elegir un representante que deberá quedarse con una copia del formulario a fin de que llegado el momento, el representante haga valer la voluntad anticipada del paciente.

Algunos datos interesantes

Según  se dio a conocer en medios masivos, hasta hace escasos días cerca de 900 ciudadanos del Estado de México se habían acogido a esta ley, determinando con claridad su intención de no ver su ciclo vital artificialmente extendido o no ser sometidos a tratamientos no autorizados.

Esta cantidad considerable de ciudadanos que han plasmado su decisión resulta materia de análisis pues a pesar de que la Ley está vigente desde 2008, recién este año fue incluida en la Constitución del Estado.

Una cuestión álgida del debate radicó fundamentalmente en la confusión terminológica que ciertos sectores incentivaron. De esta manera la confusión entre “muerte digna” y “eutanasia” quedó instalada y dura fue la lucha para lograr despegar ambos conceptos.

El texto aprobado por la Asamblea Constituyente establece con suma claridad:

“Este derecho humano fundamental deberá posibilitar que todas las personas puedan ejercer plenamente sus capacidades para vivir con dignidad. La vida digna contiene implícitamente el derecho a una muerte digna”

La importancia de la intervención notarial

El llamado Documento de Voluntad Anticipada (DVA), se debe suscribir ante Notario Público. Solo debe verificarse que las condiciones y la voluntad de quien tiene la intención de suscribir el documento sean acordes a la normativa.

Las posibilidades de quienes sufren accidentes o recaídas bruscas de enfermedades y no suscribieron el DVA, a pesar de encontrarse vulnerables tienen la posibilidad de hacer valer su voluntad. Luego de evaluar cada caso en los hospitales, se entrega al paciente documentación en la cual pueden disponer qué tratamientos no quisieran que les fuesen aplicados, sin embargo, para evitar tal situación en casos de extrema gravedad, se recomienda asistir a la notaria a los efectos de prever diversas situaciones en un documento redactado con asesoramiento profesional notarial.

Según datos oficiales, que el 80% de las solicitudes hayan sido realizadas ante Notarios Públicos es muestra de que la población ha tomado conciencia de la importancia de tal decisión, sin embargo, la contracara de ello está dada por la faz psicológica, que sobre todo en el caso de los jóvenes, implica aceptar la muerte como algo cierto, a tal punto de plasmar decisiones al respecto en un documento.

El año pasado, el Colegio de Notarios de México invitó a la población a evitar conflictos y problemas familiares causado por la posible enfermedad terminal de un integrante de la familia, puesto que, con certeza indicó que “en muchas ocasiones el motivo del conflicto es por definir el destino del enfermo”.

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