Llegan los contratos de Participación Público-Privada: ¿Cuál es su utilidad?

31 Mayo, 2018

El gobierno busca desde 2016 implementar la modalidad con el objetivo de dinamizar la construcción y la infraestructura a nivel nacional. Estiman obras por US$ 26 mil millones.

Lo que en el mundo se fue popularizando de manera creciente llegó finalmente en 2018, o al menos, eso parece. Los contratos de Participación Público Privada, conocidos por su sigla PPP son el próximo paso en la consideración gubernamental para la generación de proyectos de infraestructura a grandes niveles.

En noviembre de 2016 el Congreso de la Nación aprobó el marco normativo para los contratos PPP, sin embargo, fue recién en abril de este año que tuvo lugar la primera incursión seria en la materia cuando el Ministerio de Transporte de la Nación pautó la primer apertura de sobres de la licitación para la construcción de la nueva red de autopistas y rutas.

¿Qué son los proyectos basados en contratos PPP?

El Banco Mundial define a los PPP como un acuerdo entre el sector público y el sector privado en el que parte de los servicios o labores que son responsabilidad del sector público es suministrada por el sector privado bajo un claro acuerdo de objetivos compartidos para el abastecimiento del servicio público o de la infraestructura pública.

El propio gobierno argentino lo define como  un tipo de contrato alternativo a los contratos de obra pública y concesión de obra pública, en la que existe una distribución de riesgos entre la autoridad contratante y el contratista, asumiendo este último la responsabilidad por la obtención de una parte sustancial del financiamiento del proyecto.

Claro está que los capitales privados a pesar de colaborar con el crecimiento de la infraestructura pública mantienen su intención de obtener réditos, de manera que el acuerdo celebrado regula las responsabilidades de ambas partes y la remuneración que va a recibir el privado por tomar esa responsabilidad.

Como antecedente más lejano y sin ceñirse a un academicismo aquí innecesario, se puede afirmar que los PPP nacieron en la Inglaterra de la década de 1970, posibilitando una gran incentivación y dinamismo para el crecimiento de lo público.

¿Es favorable la contratación por PPP? ¿Qué ventajas tiene?

La respuesta, aunque suene obvio y hasta evasivo es: depende. Así es, depende de qué país se esté hablando y de cuál sea la situación económica que atraviesa en un momento determinado. Otro factor que juega de lleno en esta evaluación es el estado de un país respecto del desarrollo en infraestructura.

Por ejemplo, un país como Argentina que requiere de manera urgente infraestructura relacionada con el transporte de personas y bienes de consumo, lógicamente debiera invertir una gran cantidad de dinero y no siempre está disponible. Entonces, necesito algo y no tengo cómo pagarlo…

Los PPP posibilitan que un estado obtenga avances en infraestructura comprometiéndose –por ejemplo- a ceder por tiempo determinado la explotación de lo construido, tal el caso de la construcción de una autopista que luego contará con peajes cuya explotación estarán a cargo de la sociedad que participó de la construcción para de ese modo recuperar la inversión y obtener ganancias.

Pero…

No todo es tan sencillo como llamar a licitación y esperar que comience la obra para contar en poco tiempo con mejoras a nivel estructural. Una de las contras que trae consigo la modalidad PPP está dada por el abuso en las clausulas que permitan el recupero de la inversión, ya que podría suscitarse una situación en la cual existan sobrecostos a los usuarios.

Otros peligros latentes de esta nueva estrategia del gobierno estaría dada por errores en la elección de los proyectos y en la distribución de riesgos, elevados costos financieros, y renegociaciones recurrentes, lo que en definitiva se ha de traducir en dinero que, recordemos, el propio estado no tenía.

Habrá que esperar

Dado que el objeto de estos contratos es la construcción a gran escala, los resultados físicos y sobre todo financieros no se pueden predecir de manera infalible y tampoco a corto plazo, de manera que no hay otra alternativa más que esperar para evaluar las primeras incursiones en esta modalidad que, según parece, marcará parte de las obras públicas en nuestro país.

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