OPINION

“El notariado novel debe llevar la bandera de las nuevas tecnologías”

27 Febrero, 2019

Estamos transitando tiempos en los que nuestra profesión resulta muchas veces vapuleada. Presenciamos ataques desde varios medios, y por ello entiendo, es fundamental poder transmitir a la sociedad el concepto claro de nuestra función, e ir a las entrañas mismas de aquello que hacemos.

Estamos transitando tiempos en los que nuestra profesión resulta muchas veces vapuleada. Presenciamos ataques desde varios medios, y por ello entiendo, es fundamental poder transmitir a la sociedad el concepto claro de nuestra función, e ir a las entrañas mismas de aquello que hacemos.

El notariado fue y es, en Argentina y en todos los países de la Unión Internacional del Notariado Latino, un transmisor de confianza y seguridad jurídica. Somos emisores de buena fe, transparencia y verdad, no sólo en nuestro actuar profesional sino también en nuestras vidas particulares. La profesión nos exige, y nos prepara, para actuar con la debida diligencia, ética, responsabilidad y honestidad en todos los ámbitos de nuestra existencia, ya que no se puede ser honesto en la profesión y no en nuestro rol de padre, hijo, estudiante, docente, ciudadano, etcétera. La persona es honesta en todas las esferas de su vida o no lo es.

Los jóvenes del notariado somos el futuro de nuestra profesión; por ello remarcamos la importancia de este camino, de luchar siempre con las banderas de la honestidad, la rectitud, la capacitación permanente, la constancia y la responsabilidad.

Cargamos la impronta de haber nacido con la tecnología, por lo tanto, tenemos el deber de llevar adelante las grandes transformaciones que el notariado argentino requiere en aras de la digitalización, la firma digital y las nuevas tecnologías.

Estamos obligados a capacitarnos y prepararnos para esta nueva realidad que enfrenta el notariado y lograr aggiornarnos. Los nuevos paradigmas mundiales no permiten que nos quedemos en la pluma y el papel. El mundo ha cambiado y el reto está en lograr adaptarnos a los cambios. El notariado joven tiene que llevar la bandera de este cambio que atraviesa nuestra profesión tocando sus más profundas fibras.

Estos cambios que vive el notariado argentino y mundial, implican responsabilidad, dedicación y constancia, principios ineludibles que debemos tener para poder ejercer correctamente nuestra profesión.

Como nos dice el maestro Sebastián Cosola: los deberes del notariado no son sólo para con nuestros requirentes sino también para consigo mismo, con el Colegio, con los colegas, con el Estado y con la sociedad. Con nosotros mismos, implica ser leal con nuestra conciencia, tener competencia técnica y jurídica, estando siempre actualizados. Con el Colegio, el deber de participación y de compromiso con la institución. Con los colegas, el deber de lealtad, de competencia leal, de cooperación y de solidaridad. Con los requirentes, el deber de independencia e imparcialidad, información y asesoramiento, control de legalidad, confidencialidad y veracidad. Con el Estado (atribuyente de nuestra fe pública), los deberes de percepción, información y retención y, por último, con la sociedad el deber de publicidad, transparencia y gratitud.

El desafío que plantean hoy las nuevas tecnologías sacude los principios fundamentales del notariado latino, pero el raciocinio humano, la capacidad de identificar y dar fe de determinados actos, difícilmente sean reemplazos.

Escuchamos decir que somos una institución medieval. Pero con orgullo debemos responder que somos anteriores a la Edad Media, ya que los orígenes de nuestra función residen entre las primeras civilizaciones y, aún hoy, luego de varios milenios, ejercemos una función trascendental a la sociedad moderna.

Sin lugar a dudas, la profesión notarial ha sobrevivido miles de años —siendo una de las profesiones más antiguas de las que se conocen—, y se ha adaptado en cada momento de la historia a diferentes paradigmas sociales y culturales. Traspasó crisis y épocas de bonanza, tiempos de paz y de guerra, grandes cambios a nivel físico y psíquico del hombre, tecnologías transformadoras y devastadoras, Estados de derecho y totalitarios. ¿Cómo no vamos a superar un nuevo embate tecnológico?

No solo debemos plantear los cambios dentro de nuestra función, sino también en nuestros registros catastrales, de la propiedad inmueble, de personas jurídicas, de testamos, de actos de autoprotección con los que trabajamos día a día.

Somos los jóvenes notarios agentes de cambios a nivel profesional; estamos obligados a realizar esta transformación en nuestra profesión y en los organismos que nos rodean; cada uno de nosotros aportando nuestro granito de arena, desde nuestro lugar, para esta gran mutación que tiene que enfrentar el notariado argentino, actuando con responsabilidad y seriedad en cada uno de ellos.

Los principios del notariado latino son el eje sobre el que se debe cimentar esta evolución, aún cuando las nuevas tecnologías hagan tambalear a algunos de ellos, es fundamental que sean siempre nuestra guía y puntal.

Los jóvenes del notariado somos hoy los agentes de cambio en sede notarial y registral, los que tenemos que enfrentar en nuestro quehacer diario miles de vallas y oposiciones al aggiornamiento de la función al siglo XXI. Cambios que, como todo en la vida, genera temores, pero los que siendo ejercidos con responsabilidad, lealtad y constancia deparan un gran futuro para el notariado argentino y mundial.

 

El autor

Diego Mayordomo, es egresado de Procurador, abogado y escribano de la UNLPam. Maestrando en Derecho Notarial, Registral e Inmobiliario de la UNA. Titular de Registro Notarial Nº 4 Depto. Chapaleufú (LP). Programa de Formación Docente en Derecho Notarial y Registral FCEyJ de la UNLPam. Docente Derechos Reales FCEyJ de la UNLPam. Investigador de la UNLPam. Ex presidente de la Comisión de Escribanos Noveles de La Pampa. Participación en numerosos cursos, jornadas y capacitaciones. Ha integrado proyectos de investigación con financiamiento de la UNLPam. Ha escrito numerosos artículos y partes de libros. Ha recibido premios y distinciones por sus escritos.

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