La falta de legalización por el Colegio de Escribanos no implica la invalidez de la certificación de firmas

29 Mayo, 2017

El 27 de marzo pasado, un fallo de la Sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial volvió a nutrir la vasta jurisprudencia que ataña al ámbito notarial, en este caso referida a la invalidez de la certificación de firmas realizada por un escribano, siendo que la misma no fue legalizada posteriormente en el Colegio de Escribanos de la Ciudad. Puntualmente, en autos “Syngenta Agro S.A. c/ Agrocor

El 27 de marzo pasado, un fallo de la Sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial volvió a nutrir la vasta jurisprudencia que ataña al ámbito notarial, en este caso referida a la invalidez de la certificación de firmas realizada por un escribano, siendo que la misma no fue legalizada posteriormente en el Colegio de Escribanos de la Ciudad.

Puntualmente, en autos “Syngenta Agro S.A. c/ Agrocor Insumos S.R.L. s/ Ejecutivo”, el tribunal entendió que “argumentar la invalidez de la certificación de firmas efectuada por un notario por no estar legalizada por el Colegio de Escribanos del cual depende, es inidónea para sustentar la excepción en examen e improponible en el juicio ejecutivo, cuyo ámbito de conocimiento debe ceñirse a las formas extrínsecas de los documentos, so pena de desvirtuar la prohibición del Código Procesal, art. 544, inc. 4º”.

Conforme la normativa citada la falsedad o inhabilidad de título es una de las excepciones admisibles en el juicio ejecutivo. La primera podrá fundarse únicamente en la adulteración del documento; la segunda se limitará a las formas extrínsecas del título, sin que pueda discutirse la legitimidad de la causa. En tanto, el reconocimiento expreso de la firma no imperdirá la admisibilidad de la excepción de falsedad fundada en la adulteración del documento.

En los hechos, la ejecutada apeló el fallo de primera instancia en tanto fue rechazada su pretensión de considerar la inhabilidad de título y de igual modo llevó adelante la ejecución. La denegatoria encontró sustento en que el título se bastaba a sí mismo y contenía logicamente una obligación de pagar una suma líquida y exigible de dinero, es decir, reunía los recaudos exigidos a los instrumentos privados para poder ser considerados como títulos ejecutivos.

Del texto del fallo surge claro que la “la naturaleza jurídica de la certificación de firma efectuada por el escribano importa un documento “auténtico” en el sentido que le daban las Leyes de Partidas, ya que viene corroborado por persona con uso de “sello” -esto es, por persona “auténtica”- (Leyes 1 y 114, Tít. 18), al tratarse el de autos de un documento privado con firma certificada por un notario, su texto permite formar convicción en orden a la existencia y legitimidad de su contenido”.

Complementando lo dicho, cabe recordar que conforme art. 356 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, en casos como el referido ha de operar el reconocimiento tácito por no haberse invocado la falsedad del título, pues el silencio, en el caso de los documentos implica que los mismos se tendrán por reconocidos o recibidos, según el caso.

Entonces, queda contestado el interrogante: la legalización por parte del Colegio no es requisito para la validez de un título exigible. De modo que la próxima vez, para evitar una ejecución será conveniente que la demandada tome otro camino o ejercite su imaginación.

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