La reforma tributaria, con ojos de escribano

12 Enero, 2018

El proyecto de reforma ya tiene media sanción y el notariado recibe con cautela la posible aplicación del régimen de Ganancias en reemplazo del ITI.

Hace tiempo se advirtióque la cartera que maneja las finanzas a nivel nacional tenía en mente una reforma tributaria que debía ser consensuada con diversos agentes sociales y económicos. Lo dicho finalmente tuvo lugar y recientemente la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto.

Desde el Gobierno no dudaron que la reforma implicará una reducción en la presión tributaria nacional de 1,5 puntos del PBI en cinco años. Por otra parte sostuvieron que al bajar la evasión y crecer la economía, la reforma le costará al Tesoro nacional solo el 0,3% del Producto Bruto Interno.

La cruzada que emprendió el oficialismo tiene en miras gravar la renta financiera, eliminar el impuesto al cheque, bajar alícuotas a productos electrónicos y vehículos de gama media e incrementarlas a bebidas alcohólicas y azucaradas. Pero eso no es todo, los escribanos, entre otros profesionales, celebran a priori la eliminación del impuesto a la transferencia de inmuebles (ITI).

Adiós al ITI

La buena nueva viene de la mano la derogación del artículo 2, inciso b), del proyecto el Título VII de la ley 23.905. Esta norma había creado en 1991 el impuesto a la transferencia de inmuebles de personas físicas y sucesiones indivisas, popularmente conocido como ITI.

Cabe recordar que el ITI se aplica sobre las transferencias de dominio a título oneroso de inmuebles ubicados en el país, siendo los sujetos pasivos las personas físicas y sucesiones indivisas que revistan tal carácter para el impuesto a las ganancias, siempre que dicha transferencia no se encuentre alcanzada por el mencionado impuesto.

¿Qué significa y cómo impactará esta medida?

La Reforma plantea un escenario que, en términos simplificados podría decirse que propone, por un lado, la eliminación del impuesto a la transferencia de inmuebles (conocido por ITI) y crea un hecho imponible autónomo para las personas humanas y sucesiones indivisas en el impuesto a las Ganancias, alcanzando al resultado de la venta de inmuebles, que estará gravado con una alícuota reducida y única del 15%.

Entonces sin rodeos, el costo de adquisición actualizado y las amortizaciones correspondientes se deducirán del precio neto de venta. Con esta medida el Gobierno apuesta al aumento de las operaciones de primera vivienda y estiman que se dinamizará el mercado inmobiliario.

Corresponde aclarar sin embargo, que si un inmueble se encuentra afectado a la generación de ganancias gravadas, su costo computable va a estar dado por su valor residual actualizado calculado hasta el trimestre inmediato anterior a aquel en que efectúe la venta.

Algunas dudas

Por otra parte queda dilucidar si efectivamente esta modificación generará cambios sustanciales en la formalización del sector inmobiliario, ya que algunos especialistas sostienen que sólo se corrige una distorsión tributaria y que no es suficiente para incentivar el mercado inmobiliario.

Además queda abierto el interrogante sobre cual será la base imponible en caso de venta de un inmueble cuyo precio este sometido al efecto de la inflación y la devaluación del dólar. Voces del Consejo Profesional de Ciencias Económicas expresan que no es un proceso lineal y univoco el cálculo de esas ganancias con marco de inflación.

Tal vez el interrogante más complejo esté dado por los eventuales aumentos de precio de las propiedades. Si el costo de adquisición no aumenta se pagará poco impuesto, pero en la medida en que haya una distancia entre ellos, la incidencia va a ser mucho mayor lo que necesariamente se convertirá en un factor de negociación entre las partes.

Entonces…

De resultar aprobada la reforma, las operaciones de ventas de inmuebles comenzarán a tributar el Impuesto a las Ganancias siempre que el enajenante o cedente hubiera adquirido el bien a partir del 1° de enero de 2018. En el caso de inmuebles adquiridos con anterioridad se continuará aplicando el Impuesto a la Transferencia de Inmuebles.

Cabe recordar que la venta de la vivienda propia para comprar otra casa-habitación dentro del año, ya estaba exenta del ITI pero para no tributar dicho impuesto era necesario obtener un certificado de no retención que habilitaba al otorgamiento del acto, sin retención del impuesto por parte del escribano o el sujeto obligado (en caso de entrega de posesión y pago del total del precio en instrumento privado.

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