MEDIACIÓN

Notarios mediadores: Brindar apoyo, consejo y contención a la comunidad

7 Junio, 2019

Mediación Voluntaria en Provincia de Buenos Aires y su consolidación institucional en el ámbito del notariado.

Escribe: Alberto León de Cano*

 

Además del cumplimiento del rol previsto en las Leyes del ejercicio profesional, la natural función a que está llamado el Notario es ejercer en la sociedad otro conjunto de actividades, relacionadas con el brindarse y ofrecer a los conciudadanos apoyo, consejo y contención.

 

Históricamente, el Notariado Argentino se ha visto comprometido con proyectos y modelos institucionales solidarios, insertos en las nuevas demandas que la sociedad ha ido presentando.

 

Estos modelos institucionales, que acompañan esta realidad cambiante, han pretendido mostrar que, además del cumplimiento del rol previsto en las leyes del ejercicio profesional, la natural función a que está llamado el notario es ejercer en la sociedad otro conjunto de actividades, relacionadas con el brindarse y ofrecer a los conciudadanos apoyo, consejo y contención.

 

Esta gama de funciones que el notariado brinda y tiene predisposición para dar, tanto personal como funcional, como institucionalmente, para sumar soluciones a las personas de la comunidad en la cual ejerce la tarea demanda, nos lleva a relacionarlo con el abordaje pacífico de los conflictos. Y es así, cómo los notarios de todo el país se capacitan, en diversos grados, en gestión de conflictos, y en la puesta en funcionamiento de Centros Institucionales de Mediación. Esta es otra manifestación concreta de lo que hace el notario, y muestra a éste, y a sus espacios asociativos, brindando atención a los requerimientos sociales, más allá de su función.

 

La mediación, que tiene una acogida natural en el ejercicio de esta profesión, es una muestra de cómo puede integrarse a la actividad que habitualmente conecta y toma intervención en la relaciones entre particulares de cara a sus negocios jurídicos, con otro tipo de actividades, que hacen, claramente, a la construcción cotidiana de la paz. El Notariado latino tiene el instituto y la impronta de éste en la sociedad permanentemente en agenda, y lo aborda desde distintos puntos de vista en busca de más y mejores actividades, herramientas y soluciones.

 

Es cierto que la problemática coyuntural, que no excluye la profesional ni mucho menos la institucional, y los requerimientos que ello implica, a veces hace parecer que se relega la atención de cuestiones tan relevantes como la contribución más allá del deber, a la paz social, aunque es intención expresa y tangible de los notarios, particularmente de los escribanos formados en mediación, mantener viva la llama que ha instalado, y con énfasis, la luz de la mediación, primero en el seno de los órganos de decisión, dirección y gobierno de las instituciones que los nuclean y después en los ámbitos de influencia de las distintas reparticiones de los mismos. Así, el requirente, el ciudadano de una comunidad, con una problemática puede recurrir a la organización y ésta es deseable que cuente con un espacio donde se le puedan brindar soluciones de este tipo, soluciones que van desde el asesoramiento a  la escucha activa, de la negociación asistida y hasta la mediación.

 

Aquellos Colegios que tienen instaurados sus Centros Institucionales de Mediación como una alternativa concreta, más allá de la legislación vigente en cada una de las jurisdicciones, sin detenernos en los problemas que se han generado alrededor de esta posibilidad, cuentan con mediadores notarios que actualmente a lo largo y a lo ancho de la República pueden brindar un tipo de asistencia que les es natural pero perfeccionada y profesionalizada. Asimismo, aquellos colegios o demarcaciones que aún están en vías de volcarse a la mediación, hablando en su faz voluntaria, cuando no como instancia procesal en las jurisdicciones en las que así se halla establecido, es deseable y producto de la experiencia en diversas provincias, que analicen y tengan en claro lo que tienen frente a ellas y pueden trabajar, asumiendo la necesidad de difundir y tomar la decisión definitiva que el conjunto de colegas y/o la institución se embarque en proyectos de esta naturaleza, aportando a la comunidad más y mejores herramientas.

 

Es en este marco que un notario mediador, capacitador y formador de mediadores, integrante en su momento del núcleo de un Centro de Mediación -a efectos de sumar miradas sobre esta problemática- ha expresado, a modo de ensayo y/o relato: Recuerdo que cuando hice mi primer curso de mediación, hace doce años, en virtud de una iniciativa de mi Delegación y Colegio con profesores del Colegio de Escribanos de la Capital Federal. Cuando finalizaba este curso al que hago referencia, nacía mi hijo más grande. Hace no mucho tomé intervención como pacificador o mediador de una reunión de padres y también vía una aplicación de telefonía celular móvil, respecto de su viaje a Córdoba. Este hecho me ha marcado, en torno al tema del abordaje pacífico de conflictos, el paso del tiempo y no solamente lo que uno mismo ha recorrido en este camino tan lindo, sino lo que las instituciones que han adherido al instituto Mediación, como mi Colegio, han recorrido desde esa época hasta ahora.

 

Este cuento quiere venir a ser como un ejemplo -y pido disculpas si demoro la atención del lector- sobre otros temas, que se ha madurado, y aunque somos muy jóvenes desde la perspectiva de los años que tienen las instituciones que nos contienen, estamos construyendo en medio de una ciudadanía agresivamente dividida caminos alternativos de paz y no sólo estamos en la víspera de poder hacer grandes cosas por la sociedad.

 

Si bien es cierto que con el dictado de alguna legislación en alguna jurisdicción, que circunscribe el reconocimiento a Colegios de Escribanos y a los notarios mediadores como protagonistas de la mediación voluntaria -caso de la provincia de Buenos Aires, que no es poca cosa-, además de ser la visión que se considera pertinente respecto de instituto, no es verdad que los mismos se hayan quedado pausados. Los Centros de Mediación como así también el conjunto de notarios mediadores, siguen trabajando en pos de la formación, difusión y realización de mediaciones.

 

Volviendo a la experiencia que puso en la línea del tiempo a mi hijo y a los papás en conflicto por un viaje de egresados, puede ser que vean en el Notario capacitado en mediación a un Mediador y no solamente a un escribano que hace papeles, trámites o gestiones. Aquí es donde se puede aportar una mirada renovada, para otros colegas que no se han capacitado y/o para los dirigentes institucionales más dubitativos o desesperanzados, respecto de nuestra intervención como miembros activos de todos aquellos medios pacíficos de abordaje de conflictos.

 

Me doy permiso para señalar este punto, porque vale de ejemplo, dado que los llamados que hace de nosotros el Estado, en más de una oportunidad -y bienvenido sea-, lo hace para sumar apoyo a la formación en mediación -voluntaria, para el caso de la Provincia de Buenos Aires-, la co-atención de centros de mediación comunitaria o centros de acceso a justicia, todo lo cual celebramos. Ustedes saben que el notariado, más allá de la titularidad de los registros por parte del Estado, tiene una intervención estatal que es importante, no hace falta que lo diga pero valga la aclaración para quien no lo sabe o no lo tiene presente, una escritura compleja lleva aproximadamente 10 trámites en diversas reparticiones estatales, que no hacen ni a la cuestión de fondo ni de forma del acto jurídico notarial como tal. En esa interacción, por ejemplo, en las cuestiones que son más acuciantes, desde el punto de vista social, como es la construcción conjunta de la paz social y la colaboración con el acceso a justicia y el abordaje pacífico de la gestión de conflictos, cuando nos requiere el Estado, nos convoca también por estas cuestiones, no solamente porque hay que certificar firmas o hay que generar un título en algún barrio o asesorar en forma gratuita a quienes no tienen posibilidad de acercarse a una escribanía. Son ejemplo de estos requerimiento los programas actualmente impulsados a fin de que toda la ciudadanía pueda tener acceso a la justicia, donde concretamente se construyen consensos y se pone a disposición nuestro rol de capacitadores y de profesionales en la gestión de conflictos junto con el acercamiento al concepto de justicia a quienes están, por así decirlo, en situación de mayor vulnerabilidad social.

 

Las inquietudes respecto de la consolidación institucional en torno a la mediación y la gestión pacífica de conflictos, en el largo plazo, es una materia que el Notariado y los Colegios y Asociaciones de diverso grado no pueden dejar como pendiente. Por eso, la temática está instalada y debe continuar siendo impulsada y fortalecida, teniendo en cuenta, incluso, nuevos viejos temas que socialmente no están en boca del público general, como por ejemplo el arbitraje, pero que ya están en la agenda de los profesionales del derecho y de los notarios. Incluso, aquellos colegas que se han formado hace tiempo, otros a los que quizás les falte alguna capacitación y otros que se han interesado, pero por ahí ven a sus referentes como si estuvieran en pausa hasta que la legislación los habilite o mejore, deben sentirse invitados a participar activamente de esta oportunidad de construir una sociedad más fraterna.

 

Vale la pena decir a viva voz, una vez más, que la mediación es mucho más que una incumbencia, que una intervención procesal, que un proceso voluntario; es todo eso, y dependerá del grado de participación del Notario de sus leyes locales, pero estratégicamente y como política de largo plazo está la convicción de que es útil para el ciudadano, no solamente para el notariado. Es más, es útil para las instituciones que nos nuclean, porque es una herramienta de construcción ciudadana, generadora de espacios de paz, generadora de vínculos de paz, de construcción pacífica de la sociedad codo a codo, y no cara a cara, con el Estado. La mediación desde el punto de vista del Notariado es una, claro que no es la única, pero si es una excelente herramienta de construcción social pacífica.

 

En otras épocas, como me han relatado mis padres y mis abuelos, se lo convocaba al notario para que fuera él quien mediara en las situaciones más diversas y pintorescas, incluso entre vecinos, familiares, organizaciones barriales, no solamente entre comprador y vendedor, donante y donatario, o como asesor de inquietudes inmobiliarias, etcétera; sino, también entre las personas de su conocimiento. Porque veían en el escribano una persona que además de saber derecho y documentación de actos, con su imparcialidad y confidencialidad estaba acostumbrado a mediar. Hoy nadie discute que las herramientas de mediación necesitan aprenderse, el tema es que el notariado, probablemente hoy más que ayer, tiene la oportunidad de consolidar en la sociedad caminos y puentes que construyan paz, tratando de trabajar intensamente por la actividad en torno a la profesional gestión pacífica de conflictos.

 

Asimismo, debe revalorizarse esta y nuestra labor, pues el notario, a pesar de alguna visión sesgada o cargada de prejuicios, está inmerso en la realidad social que atraviesa desde aquel ciudadano que tiene una situación económica super consolidada hasta aquel que no cuenta con recursos para hacer frente a sus necesidades básicas, pues somos actores de aplicación inmediata del derecho práctico, lo que nos hace acercar todos los días, y no solo en las jornadas de asesoramiento gratuito, como algunos actores políticos quieren hacer creer.

 

Tenemos esta labor de consolidar el instituto de mediación -voluntaria, para el caso de la Provincia de Buenos Aires-, aquí y ahora; tenemos Centros Institucionales de Mediación; tenemos formadores y creo que tenemos muchas posibilidades desde el notariado para poner un ladrillo más en la construcción de la paz social tan clamada y querida por algunos hoy día.

 

Podemos hacer todo esto, hay que empoderar a la mediación -voluntaria, para el caso de la Provincia de Buenos Aires- fundamentalmente en el ámbito social, que tanto se necesita y nosotros podemos brindar mucho.

Por último, y no menos importante, debemos animarnos a dar respuesta a las voces críticas. No solo las de otros profesionales o la sociedad, que nos solicita ayuda, sino también la inquietud de los colegas. Algunas veces, frente a estadísticas unidimensionales, por decirlo de alguna manera, en relación a lo que significa tener mediación, mediadores y mediaciones en el ámbito notarial, se preguntan sobre el esfuerzo realizado en la materia y si vale la pena el mismo o no. Cabe recordar que en cuanto al resultado que se espera ver, analizando esta expectativa de realidades propias como si fueran ajenas, sería deseable definir clara y profundamente cuales son las evaluaciones de calidad, más que de cantidad, sobre las que tenemos la posibilidad de reflexionar en forma conjunta. En forma conjunta no porque el instituto no soporte la crítica, o no pueda dar respuesta a la misma, sino porque se trata de construir la realidad desde el diálogo verdadero y también desde la participación real y efectiva. Debemos partir de la realidad, algo en lo que insisten los dirigentes institucionales toda vez que se charla sobre la materia y entonces, se entiende lo que se está mirando.

 

Ahora bien, también debe darse a entender que muchos análisis complejos no pueden soslayarse frente a estadísticas unidireccionales de la actividad, porque la sociedad Argentina, y la sociedad bonaerense en particular, son complejas, atraviesan tiempos complicados, por qué no decirlo, y tenemos un largo trecho cultural por enseñar y aprender para que todos estemos en igualdad de condiciones de preparación para hacer uso del instituto mediación como el que impulsan las Leyes locales. Entonces, si en el fondo, todavía tenemos todo por alcanzar, hasta tanto se consolide la visión de la pertinencia de la mediación -voluntaria, para el caso de la Provincia de Buenos Aires-, ¿qué podemos hacer los notarios mediadores y los notarios en general, incluso aquellos críticos del esfuerzo realizado en pos de?. Con relación a la actividad de las entidades que nos nuclean, es dable recordar que algunas instituciones están insertas dentro de las leyes locales de mediación, como entidades formadoras para mediación -voluntaria, para el caso de la Provincia de Buenos Aires.

 

A su vez, el tema con relación a los esfuerzos, ahí sí es donde debemos empezar a trabajar estratégicamente para ver, desde gestión institucional, lo que se conoce como mecanismos palanca. ¿Cómo hacemos para que una institución como la nuestra, con algunos notarios mediadores, empiece a tener pequeñas intervenciones que generen la maximización de los resultados de la gestión, desde el punto de vista que uno pueda apreciar y que hoy no se aprecian? Tengamos en cuenta que, por ejemplo, se puede proponer la inserción de la cláusula de mediación -voluntaria, para el caso de la Provincia de Buenos Aires-, donde si eventualmente hubiera un conflicto, el particular tiene la oportunidad, posibilidad u opción de pasar por mediación a través de los colegios que nuclean nuestra actividad. De hecho, procesalmente, si eventualmente, hay un conflicto en ese contrato que lleva inserto este tipo de cláusulas, será abordado en el ámbito de los centros institucionales de mediación de los Colegios de Escribanos. Porque si todos los notarios hacemos esfuerzos por poner en agenda la mediación -voluntaria, para el caso de la Provincia de Buenos Aires- con escribanos en el abordaje de los mismos, los Centros tendrían el movimiento para el que han sido integrados y que la sociedad espera.

 

Es de considerar que es una realidad compleja y que una parte del notariado quedó, en su momento, solamente con, aunque sea lo principal para algunos, la letra chica de las Leyes locales de Mediación y de la actividad mediación en sí misma no se ha informado en su totalidad. El tema es ¿estamos todos de acuerdo?

 

*Alberto León de Cano es Notario Mediador, docente del Centro Institucional de Mediación del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires

Entidad Formadora de Mediadores, REGEF n*62,

Ministerio de Justicia de la Nación.

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