CRIPTOMONEDAS

Se llevó todo a la tumba

28 Febrero, 2019

Tras la muerte del cofundador y CEO del exchange Quadriga CX, Gerald Cotten, la empresa no puede acceder a unos 150 millones de dólares en criptomonedas.

Una de las preguntas recurrentes es, después de la vida, adónde va a parar todo nuestro capital digital. ¿Propiedad de quién es todo lo que una persona generó en vida, y que tras su muerte queda en el limbo del ciberespacio?

Una llamativa historia da vuelta en estos días, y nos hace pensar acerca de la importancia de la seguridad de la que puede dar fe el escribano, y con mayor urgencia nos hace reflexionar acerca de la necesidad del registro. El caso es el de Gerald Cotten, un empresario dedicado al negocio de criptomonedas, quien al parecer era el único que tenía acceso a las contraseñas de las billeteras frías –así se llaman a las cuentas que se encuentran offline, libre de acceso a los hackers- donde se alojaban esos depósitos.

Jennifer Robertson, viuda de Cotten, presentó una declaración jurada ante el Tribunal de Nueva Escocia, donde planteó que QuadrigaCX –la empresa que dirigía su marido– tenía unos 190 millones de dólares en criptomonedas y dinero fiat; explicando que una parte importante de esos depósitos se encontraban almacenados en billeteras frías protegidas por contraseñas a las que solamente su marido habría tenido acceso.

En tanto que la empresa que manejaba Cotten, solicitó a la Justicia una “protección al acreedor” para poder abordar las obligaciones financieras que deben cumplir ante sus clientes. Cabe señalar que antes de la muerte de Cotten, la empresa había tenido problemas legales ante el Banco Imperial de Comercio de Canadá, que le congeló activos por 26 millones de dólares, tras detectar irregularidades en los pagos.

Independientemente de las conjeturas que se puedan analizar en este momento, si es seguro o no el soporte blockchain, si detrás de éste se pueda esconder o no un fraude millonario, el punto es que, de haberse generado un testamento por acto público ante notario con los altos estándares de secreto, hoy la empresa QuadriagaCX habría tenido acceso a las claves encriptadas y no estaría bajo sospecha de estafa.

Policial o de ficción, ahora nos queda la duda dónde se aloja la clave de Cotten, que de haberlas testado ante notario, no nos daría pie a la duda de que se las llevó a la tumba.

 

Comentarios

Comentarios